Endodoncia

Endodoncia

Es una intervención que se realiza para intentar conservar un diente que de otra manera tendría que ser extraído. Consiste en la eliminación del tejido pulpar (”nervio ”), que está dentro de las raices dentarias, para mantener el diente y su función masticatoria el máximo tiempo posible en boca.

Preguntas Frecuentes

1¿Es doloroso el tratamiento endodontico?
La endodoncia se realiza bajo anestesia local. Acabada la endodoncia y pasado el efecto de la anestesia podría aparecer alguna molestia en la masticación durante unos días. La doctora le recomendará que se tome un analgésico antiinflamatorio.
2¿Cuántas sesiones son necesarias para hacer una endodoncia?
En la mayoría de los casos la endodoncia puede realizarse en una sola sesión, si bien en algunos casos pueden ser necesarias dos o más sesiones, como ocurre en los retratamientos o en dientes con infección, siempre a juicio del endodoncista.
3¿Una endodoncia siempre salva al diente?
No hay mejor implante que la propia raíz. En ocasiones la endodoncia es una oportunidad “desesperada” que le damos a un diente antes de ser extraído. Por lo que, si la infección es muy severa o la anatomía de los conductos es muy compleja, puede que con el paso del tiempo el sellado hermético de los conductos radiculares se pierda y fracase la endodoncia.
4Pérdida de dientes endodonciados,¿ causa más comunes?
Cuando realizamos una endodoncia, hay que tener en cuenta que no sólo eliminamos el nervio del diente. Junto a él, y formando el paquete vasculo-nervioso, se encuentran una vena y una arteria, que nutren la pieza. De este modo, al dejar de recibir aporte sanguíneo, el diente se vuelve mucho más frágil y quebradizo. Para intentar evitar la pérdida de la pieza endodonciada, debemos restaurarla de forma adecuada. Dependiendo de la cantidad de tejido dentario perdido, la restauración puede ir desde una reconstrucción con composite o una incrustación, hasta una funda sobre un perno-muñón colado. Cuando la pérdida de diente ha sido muy grande, debemos reconstruir y colocar una corona o funda, para evitar fisuras, ya que si sólo endodonciamos el diente y no nos preocupamos de devolverle la resistencia perdida, probablemente meses después sufra una fractura que podrá terminar en extracción prematura del mismo. Por otro lado una endodoncia no evita que se pueda volver a producir caries. En este caso el diente no nos dará la voz de alarma, ya que, al no tener inervación, no percibiremos dolor alguno. Por ello, debemos tener una buena higiene bucal y realizar revisiones periódicas, que garanticen el perfecto estado de todos y cada uno de nuestros dientes y sus restauraciones.
5¿Por qué necesito una endodoncia si el diente no me duele?
Una duda que mucha gente se plantea cuando decidimos que un diente debe ser endodonciado o desvitalizado, es el por qué de la necesidad de ese tratamiento si la pieza no está doliendo. Con bastante frecuencia, tras uno o varios episodios de dolor agudo, éste remite. Esto generalmente no responde a una mejoría en el estado del diente, sino todo lo contrario. La desaparición de las molestias en estos casos suelen deberse a una necrosis del nervio, lo que hace que de momento desaparezca la sensibidad, creando una falsa sensación de mejoría. En este punto el riesgo es, si cabe, mayor para nuestra salud bucal, puesto que tenemos un tejido necrosado que, como cualquier otro tejido “muerto” en nuestro organismo, puede causarnos una infección. Por ello nunca debemos confiarnos cuando el dolor desaparece, siendo conveniente chequear el diente. En la clínica podemos verificar la vitalidad de la pieza mediante una serie de comprobaciones muy sencillas que nos dirán si finalmente es necesario realizar la endodoncia. En otras ocasiones, cuando tenemos una caries profunda, cuya evolución es muy lenta, puede producirse también una pulpitis (inflamación de la pulpa dentaria) y necrosis tan progresivas que pueden pasar totalmente desapercibidas. En este caso sólo seremos conscientes del daño que está sufriendo nuestro diente, cuando se produzca la inflamación la zona, que podrá cursar con o sin dolor. Es conveniente no esperar a que esto ocurra, puesto que en el momento en el que se produce una infección en una pieza, puede verse afectado el hueso que la rodea, poniendo en peligro el soporte del diente. Si la infección se extiende alrededor de la raíz dentaria, lo hará a costa de “comerse” el hueso que la rodea, y la recuperación de la pieza será más lenta, teniendo incluso que seguir pauta antibiótica para enfriar el proceso y poder realizar después el tratamiento odontológico. Aún así el hueso perdido tardará un tiempo en recuperarse. Por lo tanto, no debemos olvidarnos de un diente sólo por el hecho de que ya no nos duela, ni debemos pasar por alto las revisiones que nos puedan alertar de un proceso, que pese a ser silencioso, esté deteriorando nuestra boca sin darnos apenas cuenta.

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